
La iglesia de Santa Elena
La iglesia de Santa Elena
La iglesia de Santa Elena
Transcripción de audio
Esta iglesita de estilo románico, con partes que se añadieron en épocas posteriores, está consagrada a santa Elena, la madre del emperador Constantino. A ella una leyenda le atribuye el redescubrimiento de la cruz de Jesús en Jerusalén.
En el ábside rectangular, está ubicado un lienzo que pintó Felice Brusasorzi en el siglo XVI, que representa a la Virgen en el trono con El Niño y los santos Esteban, Zeno Jorge y Elena. Esta última, con atuendos reales, lleva en las manos la cruz de Jesús. Contra las paredes, un imponente coro de madera de nogal, labrado con leones rampantes y motivos vegetales, enmarca el espacio realzando la estratificación histórica y las obras de albañilería subyacentes. La iglesia de Santa Elena pertenece al Cabildo de los Canónigos, es decir, los sacerdotes que hasta la actualidad siguen colaborando con el obispo, mientras que en un principio se ocupaban de la formación y la instrucción del clero más joven. A ellos hay que reconocerles el mérito de haber fomentado y favorecido, durante quince siglos, la actividad del antiguo Scriptorium. En la Edad Moderna se transformó en la Biblioteca Capitular que, actualmente, es la más antigua del mundo, puesto que se remonta al año 517 d. C. Este caso único recalca más todavía el valor del lugar que, en otras épocas, fue el epicentro de una nueva cultura pujante que se iba formando y atraía a grandes estudiosos y escritores ilustres. De hecho, a esta Biblioteca venían a estudiar los códices y los textos antiguos que conservaba personalidades de la valía de Dante Alighieri y Francesco Petrarca. En la iglesia de Santa Elena, sin ir más lejos, hay documentos que comprueban la presencia de Dante Alighieri: en 1320, Dante expuso su Quaestio de aqua et terra, con una disertación sobre la razón por la cual nuestro planeta está formado por agua y tierras emergidas y los mecanismos del origen de dicho fenómeno. La Señoría de los Scala, que gobernó en Verona durante casi una centuria, entre los siglos XIII y XIV, varias veces dio amparo a Dante durante su exilio de Florencia. Y, en Verona, siguió viviendo la familia Alighieri durante los siglos siguientes.


